La agricultura de precisión es una forma de gestionar la finca que mide cómo cambian el suelo, el cultivo y el clima de un punto a otro de la parcela y de un día a otro, y usa esos datos para decidir cuánto regar, abonar o tratar en cada sitio y momento. Agricultura inteligente y agricultura 4.0 se usan casi como sinónimos. El objetivo es gastar menos agua, abono y fitosanitarios y producir más o con mejor calidad [F1][F2].

Para hacerse una idea de lo que está en juego: en cereal, un estudio para el Parlamento Europeo pone un ejemplo. De media, la planta aprovecha la mitad del nitrógeno que se le echa y, según estudios de la FAO que cita el informe, en muchos países menos del 10 % de lo que se pulveriza llega a la planta enferma, la mala hierba o la plaga a la que va dirigido. Con los costes de abono (datos de 2015) y de tratamientos que usa el estudio, eso supone un ahorro potencial teórico de hasta 260 € por hectárea en abono y fitosanitarios. El propio estudio avisa de que la tecnología aún no permite ahorrar todo eso, pero cada parte que se recupera es margen [F2]. En riego, más abajo tienes un ensayo en olivar que gastó un 37 % y un 54 % menos de agua, según el año [F5].

¿Qué es la agricultura de precisión?

La Sociedad Internacional de Agricultura de Precisión (ISPA) la define así en su versión en castellano [F1]:

«La Agricultura de Precisión es una estrategia de gestión que recoge, procesa y analiza datos temporales, espaciales e individuales de plantas y animales y los combina con otras informaciones para respaldar las decisiones de manejo de acuerdo con la variabilidad estimada, y así mejorar la eficiencia en el uso de recursos, la productividad, la calidad, la rentabilidad y la sostenibilidad de la producción agrícola».

La propia ISPA tiene una versión corta: «La Agricultura de Precisión es una estrategia de gestión que considera la variabilidad temporal y espacial para mejorar la sostenibilidad de la producción agrícola» [F1].

Dicho en llano, se trata de tres cosas:

  • Datos en el espacio: qué pasa en cada zona de la parcela, porque el suelo, la pendiente o el vigor no son iguales en toda la finca.
  • Datos en el tiempo: cómo cambian a lo largo del día y de la campaña la humedad del suelo, la temperatura o el estado del cultivo.
  • Decisiones según esa variabilidad: regar, abonar o tratar más donde y cuando hace falta, y menos donde no.

La idea de fondo es dejar de tratar la finca como si fuera uniforme. Un ejemplo sencillo: dos zonas de la misma parcela con suelo distinto no retienen la misma agua. Si se riegan igual, una puede quedar encharcada y la otra corta. Medir cada zona permite regar cada una según lo que necesita. Es uno de los grandes cambios entre la agricultura antigua y moderna.

Agricultura de precisión, inteligente y 4.0: ¿son lo mismo?

En la práctica se usan como sinónimos, aunque cada nombre pone el acento en una cosa distinta:

TérminoEn qué pone el acento
Agricultura de precisiónEl método: medir la variabilidad de la parcela y actuar según ella. Es el término técnico que usa la ISPA.
Agricultura inteligenteSuele referirse al uso de sensores conectados, datos y automatización para decidir.
Agricultura 4.0La digitalización del campo, en paralelo a la Industria 4.0: conectividad, datos y robótica.

Si quieres profundizar en el último término, tienes las características de la agricultura 4.0.

Qué se mide en una finca de precisión

No hace falta medirlo todo. Cada bloque de datos sirve para mejorar una decisión concreta.

Suelo

Qué dato: la humedad a varias profundidades y la conductividad eléctrica del suelo (CE, que indica las sales). Qué decisión mejora: cuándo y cuánto regar, y cómo evolucionan las sales y el abono en la zona de raíces. Si quieres ir más allá, mira qué indicadores mirar en la calidad del suelo.

Clima en la parcela

Qué dato: temperatura, humedad relativa y presión, y la lluvia con un pluviómetro. Qué decisión mejora: el riego, el momento de los tratamientos y los avisos con los umbrales que fija el agricultor. Para tratar, cuenta también el viento. Aquí tienes más detalle sobre los sensores de clima.

Agua de riego

Qué dato: el volumen de agua aplicado. Qué decisión mejora: comparar la dotación real con la teórica. Para la teórica, mira cómo calcular la dotación de agua.

Planta y cultivo

Qué dato: imágenes de satélite o de dron con índices de vegetación como el NDVI (que indica lo verde y vigoroso que está el cultivo) y, en extensivos, mapas de cosecha. Qué decisión mejora: localizar zonas de distinto vigor para revisarlas o manejarlas de forma distinta.

Maquinaria

Qué dato: la posición de la máquina con guiado por satélite (GPS/GNSS), el control de secciones (la barra o la abonadora cierran los tramos que pasan por donde ya se ha echado) y la dosis variable (la máquina echa más o menos según la zona). Qué decisión mejora: evitar solapes al tratar o abonar y aplicar la dosis que toca en cada zona [F2].

Esquema de los cinco bloques de datos de una finca de precisión: suelo, clima, agua de riego, planta y maquinaria, con la decisión que mejora cada uno
Qué se mide en una finca de precisión y para qué decisión sirve cada dato. Elaboración propia de Prismab.

Cuánto se mide en España

Según el Observatorio de la Digitalización del Sector Agroalimentario (Ministerio de Agricultura y Cajamar), con una encuesta a 2.069 personas del sector agrícola [F3]:

  • El 87,3 % recoge algún tipo de dato de su explotación, aunque gran parte se sigue tomando a mano. El método más usado es el análisis de suelo tradicional (74,4 %).
  • Usan sensores de suelo el 33,3 %, sensores ambientales o climáticos el 18,1 % y sensores de planta o fruto el 14,3 %.
  • El análisis por satélite (4,9 %) y por dron (1,5 %) sigue siendo residual.
  • Solo el 13,5 % del sector de regadío usa herramientas de apoyo al telecontrol del riego.

Es decir, hay mucho margen: dos de cada tres encuestados aún no usan sensores de suelo.

Qué se ahorra y qué se gana

Estas son las cifras que hay con fuente. Las del Parlamento Europeo son un potencial teórico en cereal, no un ahorro garantizado.

InsumoCómo se ahorraDato
NitrógenoAbonar según la necesidad de cada zonaPotencial teórico de unos 90 €/ha en cereal: si la planta aprovecha de media el 50 % del nitrógeno y el abono cuesta unos 180 €/ha (datos de 2015), la mitad se pierde [F2]
FitosanitariosTratar donde y cuando hace faltaPotencial teórico de unos 170 €/ha en cereal: con unos 190 €/ha de tratamientos y, según estudios de la FAO de 2009, menos del 10 % de lo pulverizado llegando a donde hace falta en muchos países [F2]
AguaRegar según la fase del cultivo y el estado hídrico medidoEn olivar en seto, en un ensayo de dos campañas, recortar el riego solo durante el endurecimiento del hueso gastó un 37 % y un 54 % menos de agua (según el año) que regar a plena demanda, sin bajar la producción de aceite por hectárea y con aceite virgen extra [F5]
Gasóleo y horasMenos solapes y maniobras con guiado automáticoMenos consumo y menos pasadas; sin cifra general para todas las fincas [F2]
Producción y calidadRegar y abonar bien las zonas que lo necesitanSin cifra general: depende del cultivo y de la finca. En el ensayo de olivar, la misma producción de aceite por hectárea y aceite virgen extra con menos agua [F5]
Potenciales y resultados de ensayo, no promesas. Fuentes: STOA 2016 [F2]; García-Garví et al. 2022 [F5].

El matiz importante. El estudio, de 2016, reconoce que la tecnología todavía no permitía ahorrar esos 260 €/ha (en cereal, frente a un margen bruto de 400 a 700 €/ha). Ve posible recuperar de aquí a 2050 un 25 %, un 33 % o un 50 % de ese potencial (unos 65, 87 o 130 €/ha) [F2]. Tómalo como el techo de lo que se puede recuperar, no como lo que vas a ahorrar el primer año.

Hay también un efecto ambiental. Ajustar el abono reduce las pérdidas de nitrógeno al aire y al agua, y evitar solapes y pasadas reduce el gasóleo y la compactación del suelo [F2]. Con una población creciente, la FAO calcula que en 2050 la agricultura mundial tendrá que producir casi un 50 % más de alimentos, piensos y biocombustibles que en 2012 [F4]. Producir más gastando menos agua, abono y gasóleo es justo lo que busca la agricultura de precisión.

Cómo empezar en tu finca (sin comprarlo todo)

  1. Elige la decisión que más te cuesta. Normalmente es el riego o el abonado.
  2. Mide eso primero en una parcela representativa. Para el riego, mide la humedad del suelo y el clima de la parcela. Colócalos en una zona que represente la parcela, no en el borde ni en la zona más mala. En un leñoso de goteo, un buen comienzo es un sector con dos sondas de humedad a dos profundidades y un sensor de clima.
  3. Compara una campaña con datos frente a la anterior: agua, abono y kilos. Apuntarlo en un cuaderno de campo digital facilita la comparación. Si puedes, compáralo también en la misma campaña con un sector parecido que riegues como siempre: así el año no te engaña.
  4. Amplía cuando el primer dato ya te compense: más parcelas, dosis variable, satélite o dron.

No hace falta empezar por lo más caro ni por lo más vistoso. En España, el dron sigue siendo residual y lo más extendido es medir el suelo, con análisis o con sensores [F3]. Si quieres ver por qué los sensores son el punto de partida habitual, aquí tienes las razones para usar sensores para la agricultura de precisión.

Ejemplos de agricultura de precisión en España

  • Olivar en seto y riego deficitario. En el olivar superintensivo, un ensayo de dos campañas en Carmona (Sevilla) mostró que recortar el riego solo durante el endurecimiento del hueso ahorró agua sin bajar la producción de aceite por hectárea [F5]. En el ensayo, el recorte se controló midiendo el estado hídrico del árbol con la cámara de presión [F5]. Con sondas de humedad del suelo ves cada día cómo se va secando el suelo durante el recorte y cuánto se moja con cada riego.
  • Hortícolas en invernadero. En un invernadero hidropónico se controlan la conductividad y el pH de la solución nutritiva para ajustar el riego y el abonado.
  • Leñosos con cubierta vegetal. Las cubiertas vegetales también usan agua; medir la humedad del suelo ayuda a manejarlas sin dejar corto al cultivo.

Tienes ejemplos por cultivo en las fichas de tipos de cultivo.

Cómo lo mide Prismab

Prismab mide y te avisa; no riega ni abona por ti, y la decisión sigue siendo tuya. Esto es lo que se puede medir:

  • Humedad, conductividad eléctrica y temperatura del suelo con las sondas AT32: dos por sector de riego, una a cada profundidad. Por lo general, a 30 y 60 cm en frutales y leñosos, y a 15 y 30 cm en hortícolas en suelo. En hortícolas en saco se ponen dos AT32 en el saco. Si prefieres medir la tensión del agua en el suelo (lo que le cuesta a la raíz sacar el agua), también hay un tensiómetro Irrometer de 30 cm, que se conecta al Link con el transductor TD100.
  • Temperatura, humedad relativa y presión con el sensor MET3, dentro de su escudo protector. La app calcula el déficit de presión de vapor (DPV), que te dice cuánta agua le pide el aire a la planta, y puedes configurar avisos con los umbrales que tú fijes, por ejemplo de temperatura o de humedad. El MET3 no mide el viento; el anemómetro llegará próximamente.
  • Lluvia con el pluviómetro RG22 (necesita un Link 2.3 o superior), para descontar lo que ha llovido antes de regar.
  • Agua aplicada con el contador de pulsos CP9, que se conecta a tu contador de agua si tiene salida de pulsos. Necesita su propio Link 2.3 o superior. En la app ves el consumo por horas, días o meses y puedes configurar avisos con los umbrales que tú fijes.

Los sensores se conectan al Link, que admite hasta 3 sensores, funciona con 4 pilas AA (hasta 2 años) y lleva la conectividad incluida, sin cuotas. Envía los datos cada hora. En el panel ves las curvas y configuras avisos con los umbrales que tú fijes. Puedes ver toda la tecnología de Prismab y, si quieres saber qué necesitarías en tu finca, pide presupuesto.

Sensor ambiental MET3 de Prismab con su escudo protector y transmisor Link en un poste de invernadero
El MET3 mide temperatura, humedad relativa y presión, y el Link envía los datos a la app, donde configuras tus avisos.

Preguntas frecuentes sobre la agricultura de precisión

¿Qué es la agricultura de precisión en pocas palabras?

Es gestionar la finca con datos: medir cómo cambian el suelo, el cultivo y el clima de una zona a otra y a lo largo de la campaña, y usar esa información para regar, abonar o tratar más donde hace falta y menos donde no.

¿Es lo mismo agricultura de precisión que agricultura inteligente o 4.0?

En la práctica se usan como sinónimos. Agricultura de precisión es el término técnico del método; agricultura inteligente pone el acento en sensores conectados y automatización; y agricultura 4.0, en la digitalización del campo en paralelo a la Industria 4.0.

¿Qué tecnologías usa la agricultura de precisión?

Sensores de suelo y de clima, pluviómetros y contadores de agua, imágenes de satélite o dron con índices como el NDVI, guiado GPS/GNSS de la maquinaria, dosis variable y programas o cuadernos de campo para reunir y comparar los datos.

¿Cuánto se ahorra con la agricultura de precisión?

En cereal, un estudio del Parlamento Europeo de 2016 calcula un potencial teórico de unos 260 €/ha en abono y fitosanitarios, que entonces la tecnología no conseguía entero. En olivar en seto, recortar el riego en el endurecimiento del hueso gastó un 37 % y un 54 % menos de agua, según el año, sin bajar la producción de aceite.

¿Sirve para fincas pequeñas o solo para grandes?

Sirve para ambas. La clave es empezar por la decisión que más cuesta, normalmente el riego o el abonado, medirla en una parcela representativa y comparar con la campaña anterior antes de ampliar.

¿Hacen falta drones para hacer agricultura de precisión?

No. En España, solo el 1,5 % de las personas del sector agrícola usa análisis con drones y el 4,9 % con satélite. Lo más extendido es medir el suelo: el 74,4 % hace análisis de suelo y el 33,3 % ya usa sensores de suelo.

¿Qué se mide primero en una finca de regadío?

La humedad del suelo a varias profundidades y el clima de la parcela. Con esos dos datos se decide mejor cuándo y cuánto regar, y se puede comprobar si el agua llega a las raíces.

¿Cuántos agricultores usan la agricultura de precisión en España?

No hay un dato único. Según el Observatorio de la Digitalización del Sector Agroalimentario, el 87,3 % de las personas del sector agrícola recoge algún dato de su explotación, aunque sea a mano. Solo el 33,3 % usa sensores de suelo, y solo el 13,5 % del sector de regadío usa herramientas de telecontrol del riego.

Fuentes

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