La evapotranspiración es la suma de la evaporación del agua del suelo y la transpiración de las plantas. En riego se usa la ETc (demanda del cultivo), que parte de la ETo (referencia climática) y un coeficiente Kc. Se estima con temperatura, humedad y radiación; en finca conviene contrastarla con la humedad del suelo antes de programar el riego.
Si abres el riego porque “toca” y no porque el cultivo lo pide, esa diferencia se traduce en agua de bombeo, energía y abono que se van por debajo de las raíces —o en estrés que luego pagas en calibre o en kilos—. ETo, ETc y Kc no son jerga de informe: sirven para saber qué está pidiendo el clima a tu explotación. Aquí lo ordenamos sin confundirlo con el déficit de presión de vapor (DPV): son cosas distintas; esta guía va de la demanda hídrica del cultivo.
Qué es la evapotranspiración
La evapotranspiración (ET) es el agua que sale del sistema suelo-planta hacia la atmósfera por dos caminos a la vez:
- Evaporación: el agua se pierde directamente desde la superficie del suelo (y, en menor medida, desde gotas o charcos en la parcela).
- Transpiración: la planta toma agua por las raíces y la libera a través de los estomas de las hojas.
En riego te interesa porque resume la demanda hídrica que impone el clima sobre el cultivo: cuánta agua “pide” el sistema en un periodo concreto. No es un número decorativo de la estación. Es la base para estimar cuánto reponer con el riego cuando no basta la lluvia —y para no pagar turnos que el clima no pedía.
Gestionarla bien —estimarla con criterio y contrastarla con lo que pasa en el suelo— ayuda a no regar de más ni de menos. Regar de más gasta agua y energía y puede lavar nutrientes que ya habías pagado; regar de menos deja al cultivo sin reserva cuando más la necesita. El objetivo no es “reducir la ET a cualquier precio”, sino conocer la demanda y responder con la dosis y el momento que cuadren con tu parcela.
Evapotranspiración de las plantas y del cultivo
Cuando se habla de evapotranspiración de las plantas, se pone el foco en la transpiración: el agua que atraviesa el cultivo y sale por la hoja. En la práctica de finca casi siempre trabajas con la evapotranspiración del cultivo (ETc): la demanda del cultivo concreto, en su fase fenológica, bajo las condiciones climáticas de tu zona.
No es lo mismo un cereal en pleno macollaje que un olivar adulto en verano, ni un hortícola bajo plástico que el mismo cultivo al aire libre. La planta, el suelo y el clima se combinan. Por eso no basta con mirar solo el termómetro ni con copiar el turno del vecino.
ETo, ETc y Kc
Para no mezclar conceptos —y no tratar un dato de estación como si fuera la factura de agua de tu parcela—, conviene separar tres ideas que aparecen juntas en casi cualquier programa de riego:
ETo — evapotranspiración de referencia. Es la demanda que impondría el clima a un cultivo de referencia bien regado (típicamente una cubierta herbácea estándar). Depende sobre todo de temperatura, humedad relativa, viento y radiación. Te dice “cuánta agua pediría el clima hoy”, no “cuánta pide tu tomate o tu almendro”.
Kc — coeficiente de cultivo. Ajusta la ETo a tu especie y a su fase (establecimiento, desarrollo, pleno crecimiento, maduración). Un Kc bajo al inicio y más alto en pleno desarrollo es el patrón habitual; el valor concreto lo dan tablas o recomendaciones locales, no hace falta memorizar fórmulas.
ETc — evapotranspiración del cultivo. Es la demanda del cultivo en esas condiciones. De forma divulgativa: ETc ≈ ETo × Kc. Si conoces la ETo del día o de la semana y el Kc de tu cultivo en esa fase, obtienes una estimación de cuánta agua necesita reponer el sistema —la cifra que luego contrastas con lo que queda en el suelo antes de abrir la válvula.
La ETo se calcula con métodos meteorológicos habituales a partir de datos de estación o sensor ambiental. No hace falta convertir este post en un tutorial de ecuaciones: lo que importa es entender qué representa cada magnitud y para qué la usas al programar el riego.
Cómo medirla o estimarla en la finca
En la práctica de explotación no “mides la ET” con un único aparato mágico. La estimas a partir del clima (y del cultivo) y, si quieres, la contrastas con métodos de campo. Tres caminos útiles, del más clásico al más cotidiano:
1. Tanque evaporimétrico clase A + Kc. El tanque mide la evaporación de una superficie de agua libre. Ese valor, corregido con un coeficiente de tanque y combinado con el Kc del cultivo, da una estimación práctica de la demanda. Sigue usándose en muchas zonas porque es tangible y barato de entender, aunque exige mantenimiento (y ese tiempo, tuyo o de un peón, también cuenta) y no sustituye a un buen dato climático local.
2. Estimación con datos climáticos. Temperatura, humedad relativa y radiación (y, si están disponibles, viento) alimentan los métodos meteorológicos que calculan la ETo. Con el Kc adecuado pasas a ETc. Es el enfoque más habitual cuando tienes estación o sensor ambiental en la finca o cerca de ella.
3. Observación visual — solo como alerta secundaria. Hojas que se enrollan, suelo agrietado o estrés aparente pueden avisar de que algo no cuadra, pero llegan tarde y engañan: la superficie puede estar seca mientras el perfil tiene agua, o al revés. Cuando lo ves en la hoja, a menudo ya lo estás pagando. No las uses como método principal para “calcular” la ET.
Importante: un sensor de humedad de suelo no mide evapotranspiración. Mide (o estima) el agua en el perfil. Su papel es de validación: la ET te dice la demanda; la humedad te dice si el suelo todavía tiene reserva o si ya toca regar. Mezclar ambos conceptos es el error más frecuente al leer equipos en parcela, y el que más turnos innecesarios genera.
Datos climáticos y sensor ambiental / MET3
Para estimar la ETo necesitas, como mínimo, una buena lectura del ambiente: temperatura del aire, humedad relativa y, en el contexto de una estación, radiación (y a menudo viento). Sin esos datos, cualquier “cálculo de ET” queda lejos de tu parcela: puedes estar regando con el clima del aeropuerto, no con el de tu finca.
No existe un «sensor de evapotranspiración» único que te suelte el número ETc sin más. Lo que hay es:
- sensores y estaciones que miden variables climáticas, y
- modelos o software que, con esas variables y el Kc, estiman la demanda.
Un sensor ambiental como el MET3 aporta humedad relativa, temperatura y presión barométrica: datos locales que alimentan la estimación de demanda y el contexto climático en el panel. En ambientes con radiación solar directa conviene colocar bien el equipo; en el blog tienes por qué importa el sensor MET3 EXT cuando la radiación es directa y, en general, las ventajas de instalar un sensor ambiental en cultivos.
La clave no es acumular sensores por acumular: es tener datos de tu finca (o muy representativos) en lugar de depender solo de una estación a kilómetros, donde el microclima puede diferir bastante —y ese desfase se paga en agua o en estrés.
Cómo usarla para el riego (y por qué combinarla con humedad de suelo)
Una vez tienes una estimación de ETc, el uso operativo es fácil de enunciar, aunque luego se afine con la experiencia de cada parcela:
Necesidad de riego ≈ ETc − precipitación efectiva − agua disponible en el suelo.
En otras palabras: restas lo que ya aportó la lluvia útil y lo que el perfil todavía guarda. Si la demanda es alta y el suelo va seco, toca reponer; si la ETc es moderada pero el perfil está bien cargado, puedes esperar —y ese turno que te ahorras es agua, energía de bombeo y abono que no se van por debajo de las raíces. La ET estima demanda; no sustituye mirar el suelo.
Por eso conviene cruzarla con humedad de suelo (por ejemplo con un sensor AT32 en la zona de raíces): la curva de demanda te orienta el plan; la lectura en parcela valida si ese plan encaja con la realidad del bulbo o del perfil. Para el momento de abrir el riego y para afinar la dosis tienes desarrolladas las guías de cuándo regar con sensores de humedad de suelo y cómo ajustar el riego con sensores de humedad de suelo. Si quieres automatizar esa lógica, el punto de partida es el hub de sistemas de riego automatizado con sensores de humedad del suelo.
Cuando la demanda supera de forma reiterada lo que aportas, el cultivo puede entrar en déficit hídrico; detectar esa desviación a tiempo es justo lo que permite la combinación ET + suelo —antes de que el estrés se note en la hoja y en la caja.
De la estación al panel
Estimar la evapotranspiración “a ojo” o con un parte meteorológico lejano deja mucho margen de error: el microclima de tu explotación no es el del aeropuerto ni el de la estación comarcal. Tener temperatura, humedad y presión medidas donde cultivas, y verlas en histórico, cambia la calidad de la decisión —y reduce la tentación de regar “por si acaso”.
El camino habitual es sensor ambiental / estación → transmisor Link → panel en app.prismab.com, sin cuotas de telecomunicación: clima local, curvas y la posibilidad de cruzar esos datos con la humedad de suelo en la misma pantalla. El detalle de equipos y conectividad está en la página de tecnología.
Así pasas de una ETc genérica a una estimación anclada a tu finca, y de un calendario fijo a un riego con criterio.
En resumen: la evapotranspiración es evaporación más transpiración. La ETc (ETo × Kc) estima la demanda del cultivo; se calcula con datos climáticos y se valida con la humedad del suelo antes de programar el riego. No la confundas con el DPV: son magnitudes distintas y cada una tiene su post. Con estación o sensor ambiental bien colocado, Link y panel, esa demanda deja de ser un número abstracto y pasa a ser una herramienta de riego en tu explotación.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la evapotranspiración?
Es la suma de la evaporación del agua desde el suelo y la transpiración de las plantas hacia la atmósfera. En riego expresa la demanda hídrica que el clima impone al cultivo. Conocerla te ayuda a estimar cuánta agua hay que reponer cuando la lluvia no basta, siempre contrastándola con lo que queda disponible en el suelo.
¿Qué diferencia hay entre ETo, ETc y Kc?
La ETo es la evapotranspiración de referencia: la demanda climática sobre un cultivo estándar. El Kc es el coeficiente que adapta esa referencia a tu especie y fase fenológica. La ETc es la demanda del cultivo, aproximadamente ETo multiplicada por Kc. Separarlas evita aplicar un dato de estación directamente como si fuera la necesidad de tu parcela.
¿Cómo se mide o calcula la evapotranspiración en una finca?
Se estima más que se “mide” con un solo aparato. Lo habitual es calcular la ETo con temperatura, humedad y radiación, y aplicar el Kc del cultivo para obtener la ETc. El tanque clase A más Kc sigue siendo una alternativa práctica. La humedad de suelo no mide ET: sirve para validar si el perfil tiene agua.
¿Qué datos climáticos hacen falta para estimarla?
Como mínimo, temperatura del aire y humedad relativa; en el contexto de estación también radiación y, a menudo, viento. Esos datos alimentan los métodos meteorológicos habituales que calculan la ETo. Cuanto más representativos sean de tu parcela (sensor o estación en finca), mejor será la estimación frente a un parte lejano.
¿La evapotranspiración es lo mismo que el DPV?
No. La ET cuantifica el agua que sale del sistema suelo-planta; el déficit de presión de vapor (DPV) describe cuánta “sed” tiene el aire respecto a la hoja. Se relacionan en el clima de la planta, pero no son intercambiables. La explicación del DPV la tienes en el post dedicado al déficit de presión de vapor en agricultura.
¿Sirve la ET sola para decidir el riego?
Estima la demanda, pero no te dice por sí sola si el perfil aún tiene reserva. La regla práctica es combinar ETc con precipitación efectiva y agua disponible en el suelo. Para el momento y la dosis, conviene apoyarse en humedad de suelo: cuándo regar y cómo ajustar el riego desarrollan ese flujo sin sustituir a la ET.
¿Existe un «sensor de evapotranspiración»?
No hay un sensor único que mida la ETc directamente. Se estima a partir de variables climáticas (y del Kc del cultivo). Un sensor ambiental como el MET3 aporta humedad relativa, temperatura y presión para alimentar esa estimación y el contexto en el panel. Luego se contrasta con lo que ocurre en el suelo.
¿Cómo ayuda un sensor ambiental o el panel a usar la ET?
Te dan datos locales e histórico en lugar de depender solo de una estación lejana. Con el clima en el panel puedes seguir la evolución de la demanda, cruzarla con la humedad de suelo y decidir el riego con más criterio. Conectado vía Link a app.prismab.com, ese histórico queda disponible sin cuotas de telecomunicación.

