El riego por exudación es un sistema de riego localizado que usa un tubo o cinta textil porosa: el agua sale de forma continua a lo largo de toda la línea, por porosidad y capilaridad, y forma una banda húmeda en el suelo. Se diferencia del riego por goteo, que aplica el agua en puntos concretos mediante goteros.
Elegir entre exudación y goteo es una decisión de dinero para varias campañas: montaje, horas de desatascar líneas, reposición de tubo y, sobre todo, lo que pierdes si el agua no llega pareja (plantas rezagadas al final de la línea, calibres desiguales, abono que se va por debajo de las raíces). Equivocarse se paga dos veces: en la instalación y en la cosecha.
En el campo, «exudación» se refiere a este riego por tubo poroso. Aquí verás cómo funciona, cuándo encaja frente al goteo, qué preguntar antes de comprar y cómo comprobar que el agua llega a las raíces.
¿Cómo funciona el riego por exudación?
Riego localizado quiere decir que solo se moja la zona de raíces, no toda la parcela. En la exudación, la pieza clave es un tubo o cinta textil, normalmente de poliéster, con la pared porosa. No lleva goteros ni agujeros a una distancia fija. El agua entra a baja presión, empapa la pared y sale poco a poco por toda su superficie, como si el tubo «sudara». De ahí el nombre.

Una vez fuera, el suelo hace el resto. Por capilaridad, la capacidad de la tierra de chupar el agua como una esponja, el suelo en contacto con el tubo la reparte hacia los lados y hacia abajo. No se forma un charco ni un bulbo aislado, sino una banda o franja húmeda continua a lo largo de la línea.
En la práctica, eso significa dos cosas:
- La presión de trabajo es baja comparada con otros sistemas de riego localizado: al tubo le basta con estar lleno y con algo de presión dentro. La otra cara es que no compensa la presión: si cambia a lo largo de la línea, cambia lo que moja.
- Sin buen contacto con el suelo, no riega bien. Si la línea queda colgando, con huecos debajo o sobre terrones, el agua no pasa bien a la tierra y la banda sale irregular, vaya en superficie o enterrada.
Riego por exudación vs riego por goteo
La diferencia de fondo está en cómo sale el agua. En el riego por goteo hay emisores puntuales, los goteros, colocados cada cierta distancia; cada uno moja un volumen de suelo con forma de bulbo, y entre bulbos puede quedar tierra más seca. En la exudación toda la línea emite, así que se moja una franja continua.
Ninguno gana siempre: depende del cultivo, del agua y del tiempo que puedas dedicar al mantenimiento. El goteo da más control emisor a emisor; la exudación, una franja seguida con menos piezas. Si comparas más opciones, en este repaso de tipos de riego tienes también el riego por aspersión y el riego por inundación frente al goteo.
Cuándo suele encajar la exudación y cuándo no
Suele encajar en cultivos en líneas densas (muchas hortícolas, setos, borduras), en sectores cortos y parcelas llanas o de pendiente suave, con agua limpia o bien filtrada, y cuando quieres el tubo enterrado para mantener seca la superficie.
Suele dar menos guerra el goteo si:
- Tienes marcos amplios o leñosos y solo quieres mojar alrededor de cada árbol: con exudación mojas también la calle.
- El agua trae sólidos, materia orgánica, cal o hierro y no puedes filtrarla y tratarla bien.
- Las líneas son largas o hay desniveles marcados: el principio y el final no mojan igual.
- Necesitas saber con precisión cuánta agua recibe cada planta.
- No puedes asegurar el contacto del tubo con la tierra (suelo pedregoso, terrones) o pasas maquinaria a menudo sobre las líneas.
Ventajas y desventajas del riego por exudación
Antes de montarlo, ten claros sus puntos fuertes y sus límites:
| Ventajas | Límites y desventajas |
|---|---|
| Moja una franja continua, sin puntos secos entre emisores. | El reparto solo es parejo si presión, longitud y desnivel están bien resueltos y los poros, limpios. |
| Caudal bajo y continuo, que no encharca si el tiempo de riego está bien ajustado. | Se puede obturar (taponar) por partículas, materia orgánica o biofilm (capa viscosa de bacterias y algas). |
| Trabaja a baja presión. | Es sensible a la presión: con demasiada o demasiado poca, la banda sale irregular. |
| Compatible con fertirrigación y con productos solubles en agua. | El tubo textil tiene una vida útil limitada, sobre todo al sol; reponerlo es un coste a prever. |
| Enterrado o semienterrado, reduce la evaporación y las malas hierbas. | Enterrado, cuesta más localizar tapones, fugas o daños. |
| Menos piezas que un sistema de goteros. | Un caudal bajo no garantiza que el agua llegue a la profundidad de las raíces. |
Sobre la fertirrigación, que es abonar a través del agua de riego: los abonos solubles se reparten por la franja igual que el agua. Pero un producto que deje residuos o precipitados puede taponar los poros: vigila la mezcla y limpia la instalación. Un tubo taponado riega peor y, de paso, abona peor.
La textura del suelo también cuenta. En suelos arenosos el agua baja rápido y la franja es más estrecha; en arcillosos se abre más hacia los lados y tarda más en profundizar. Aquí explicamos cómo influye la textura del suelo en los cultivos.
Instalación básica: en superficie, semienterrado o enterrado
Antes de comprar nada, ten claro: cultivo y marco de plantación (distancia entre plantas y entre filas), pendiente, origen y calidad del agua. Con eso decides el trazado de las líneas, cómo alimentarlas y qué filtrado necesitas.
En superficie
Es la forma más sencilla: es fácil revisarlo, ver si la franja moja pareja y detectar tapones o roturas. A cambio, hay más evaporación, el material sufre más con el sol y los golpes, y es más fácil dañarlo al trabajar la tierra o pasar con maquinaria.
Semienterrado o enterrado
Cubrir el tubo con algo de tierra, o enterrarlo, mejora el contacto con el suelo, reduce la evaporación y mantiene la superficie más seca, lo que frena las malas hierbas. La contrapartida es el mantenimiento: si algo falla, no lo ves, y localizar un tramo obstruido cuesta más.
Conexión, filtro y puesta en marcha
- Accesorios: se usan los habituales de riego localizado. Comprueba que el diámetro del tubo y el de las piezas coinciden.
- Filtro en cabecera (donde arranca la instalación, junto a la bomba o la toma): conviene siempre. Aunque riegues con agua de red, puede arrastrar partículas y con el tiempo se forma biofilm. Prevenir sale más barato que desatascar o cambiar tubo.
- Purga: abre los finales de línea al montar y de vez en cuando, para sacar la suciedad acumulada.
- Prueba de uniformidad: tras los primeros riegos, recorre la línea y mira si la franja es continua de principio a fin. Si el final moja menos, revisa presión, longitud de línea y contacto con el suelo.
Qué preguntar al instalador o al proveedor
- ¿Con qué presión trabaja este tubo y qué longitud de línea recomienda el fabricante para mi pendiente? Pídelo por escrito.
- ¿Qué filtrado necesito con mi agua? Lleva un análisis, sobre todo si es de pozo o balsa.
- ¿Qué vida útil cabe esperar, en superficie y enterrado, y qué cubre la garantía?
- ¿Cómo se limpia si se tapona? ¿Es compatible con los abonos que uso?
- ¿Cuánto cuesta reponer un tramo, en material y mano de obra?
Y pide presupuesto del mismo sector en goteo. Compara el coste por campaña (montaje, mantenimiento y reposición), no el precio del metro.
Cómo saber si el riego llega a la raíz
Aquí está la trampa. Que el tubo moje la superficie de forma pareja no significa que el agua llegue a las raíces. Con un caudal bajo y continuo, la humedad puede quedarse en los primeros centímetros con riegos cortos, o bajar más de la cuenta si riegas demasiado en un suelo ligero. En ambos casos pagas agua y abono que el cultivo no aprovecha.
Un riego que funciona cumple tres cosas: franja húmeda de principio a fin, sin charcos ni agua corriendo; humedad en la zona de raíces al principio, a la mitad y al final del lateral (la línea de tubo); y sin bajar una y otra vez por debajo de las raíces lavando el abono, es decir, arrastrándolo fuera de su alcance (lo que se llama percolación profunda). Lo primero se ve paseando; lo demás solo se sabe midiendo.
La forma fiable es medir la humedad del suelo dentro de la banda húmeda, a una o dos profundidades: una en la zona de raíces activas y otra por debajo para ver si el agua se escapa. En la guía sobre cómo instalar sensores de humedad del suelo explicamos dónde colocarlos. Con esos datos decides cuándo regar y puedes ajustar el riego con sensores: alargarlo si la humedad no llega abajo o acortarlo si el sensor profundo se dispara tras cada riego. El paso siguiente es un sistema de riego automatizado con sensores de humedad.

En Prismab lo hacemos con el sensor de suelo AT32, un 3 en 1 que mide humedad, conductividad eléctrica (CE, que indica cuántas sales y abono hay disueltos en el suelo) y temperatura del suelo; no mide pH. Lo colocas en la franja que moja el tubo y ves cómo avanza y cuánto dura el agua en la zona de raíces. Va conectado al transmisor Link, que admite hasta 3 sensores, funciona sin SIM ni WiFi, no tiene cuotas mensuales y tiene una autonomía de 2 años con 4 pilas AA. Los datos los consultas en el panel app.prismab.com, con histórico, alertas y descarga de datos. Tienes todo el equipo en nuestra tecnología.
Preguntas frecuentes sobre el riego por exudación
¿Qué es el riego por exudación?
Es un sistema de riego localizado que usa un tubo o cinta textil porosa por la que el agua sale de forma continua a lo largo de toda la línea y forma una banda húmeda en el suelo. En agricultura, cuando se habla de exudación se suele hablar de este sistema.
¿En qué consiste el riego por exudación?
En tender líneas de tubo poroso a lo largo del cultivo, en superficie o enterradas, y alimentarlas con agua a baja presión. El tubo «suda» agua por toda su pared y la tierra la absorbe, de modo que se moja una franja seguida en lugar de puntos aislados.
¿Cómo funciona el riego por exudación?
El agua entra en el tubo, empapa la pared porosa y sale poco a poco. El suelo en contacto con el tubo la reparte por capilaridad hacia los lados y hacia abajo. Por eso trabaja a baja presión y necesita que el tubo toque bien la tierra en toda su longitud.
¿Cuál es la diferencia entre el riego por exudación y el riego por goteo?
En el goteo el agua sale por goteros y cada uno moja un bulbo de suelo. En la exudación toda la línea emite y se forma una franja húmeda continua. El goteo da más control emisor a emisor y suele encajar en marcos amplios; la exudación, en líneas densas. Más detalle en nuestra guía de riego por goteo.
¿Cuáles son las ventajas y desventajas del riego por exudación?
Ventajas: franja húmeda continua, caudal bajo, baja presión de trabajo y compatibilidad con la fertirrigación. Desventajas: riesgo de obturación por partículas o biofilm, sensibilidad a la presión y a la longitud de línea, vida útil limitada del tubo, líneas enterradas difíciles de revisar y necesidad de buen contacto con el suelo.
¿Qué es una manguera o cinta de riego por exudación?
Es el propio emisor del sistema: un tubo flexible de material textil poroso que deja salir el agua por toda su pared. Según el fabricante o la zona se le llama manguera, cinta, tubo o tubería de exudación, pero funciona igual.
¿El riego por exudación necesita filtro?
Sí, conviene un filtro en cabecera. Los poros del tubo son finos y se pueden taponar con partículas, materia orgánica o biofilm, incluso con agua de red. Filtrar y purgar las líneas de vez en cuando alarga la vida del tubo y mantiene parejo el reparto.
¿Cómo sé si el agua del riego por exudación llega a las raíces?
Mirando la superficie, no. Lo fiable es medir la humedad del suelo dentro de la banda húmeda, a la profundidad de las raíces y algo por debajo, al principio y al final de la línea. Así ves si el agua se queda arriba o se escapa y ajustas la duración de los riegos. Aquí te contamos cómo instalar sensores de humedad del suelo.
Foto de portada: Rosewoman, CC BY 2.0, vía Wikimedia Commons (recortada).

